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Craioveanu: “No creía que el Villarreal llegaría donde está ahora”

Entrevista con el exjugador del Villarreal, Real Sociedad y Getafe

Nunca estuvo en un Real Madrid o en un FC Barcelona pero no cabe duda de que dejó una huella imborrable. Siempre fue a equipos que comenzaban a escribir una bonita historia y, con su talento propio de un jugador de los Cárpatos, se hizo querer en todos los lados. Gica Craioveanu recuerda su etapa en España y habla sobre algunas de las claves del fútbol rumano. Con una sonrisa, como es habitual en su gesto. 

P. Reconociste ser hincha del Steaua de Bucarest…

R. A ver, a ver. Fui hincha del Steaua por mi padre, por el respeto que le tenía y por miedo. Verdaderamente era hincha del Craiova. Este equipo tenía una de las mejores aficiones en Rumania y tenía muy buenos jugadores. Cuando yo era niño, viví la época dorada. Fue el primer equipo que llegó a unas semifinales de la Copa de la UEFA y tenía un jugador que me encantaba que era Ilie Balaci.

P. ¿Por qué nunca llegó a saberse mucho de Ilie Balaci?

R. Tuvo la mala suerte de lesionarse con 26 años pero fue de los tres mejores jugadores de Rumania junto a Hagi y Dobrin. Recuerdo que a Balaci lo quiso fichar el Milan cuando nuestro equipo jugó contra Italia, en el cual Gentile se quedó maravillado con Ilie.

P. Actuamente, desde tu prisma, ¿cómo está actualmente el fútbol rumano?

R. No te voy a engañar. Pasa por un proceso de transición demasiado largo. Pasamos la época dorada y tuve la suerte de vivirla, jugando con la mejor generación del fútbol rumano. La última vez que nos clasificamos fue en la Eurocopa 2008 y ahora parece que tenemos posibilidades para ir a la de Francia.

A nivel de clubes, parece que Steaua intenta recuperar la gloria que tuvo antaño pero los demás no aguantan el ritmo. Creo que una de las principales culpas del fútbol rumano es que no mantiene la base que genera. Los jugadores se van con 17 años y no aseguran una fortaleza en el campeonato.

P. ¿Qué características tiene el jugador rumano?

R. Nosotros, de por sí, siempre hemos tenido un fútbol muy técnico, bonito. También nos han caracterizado por ser vagos y muy conformistas. Hemos tenido poco rigor táctico en defensa. Nos gustaba mucho atacar y nada defender. Somos un poco rebeldes por la situación que hemos vividos previamente con Ceaucescu. Hemos sido muy parecidos a los serbios, buenos y rebeldes.

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P. ¿Es Hagi el jugador más importante de Rumania?

R. Es el más conocido, de largo. Ha jugado en el Real Madrid y en el Barcelona. En la selección era el número uno, el que movía al equipo. También tenía esta importancia por la gente que tenía detrás, que jugaba para él y corríamos mucho por él. Jugadores Popescu, Petrescu, Belodedici….estábamos al servicio suyo. Pero insisto, yo estaba muy enamorado de Balaci, pero se le veía poco por las fronteras que imponía Ceaucescu.

P. Tus inicios son en el Universitatea Craiova pero el salto lo das hacia Donosti. No deja de ser particular la manera para ponerse en contacto contigo.

R. A través de mi representante, Giovanni. Había tenido ofertas de Bélgica, Francia, Austria y Turquía. Yo admiraba el fútbol español. Veía el Santiago Bernabéu, el estadio de Vallecas… cuando la gente bajaba como loca para celebrar era diferente a lo que había visto yo.

P. ¿Te costó mucho adaptarte?

R. No me costó mucho adaptarme ni aprender el idioma. Lo que me costó mucho fueron las lesiones, sufrí tres roturas de fibras seguidas que me tuvieron tres meses fuera de los campos. Yo llegaba de un clima seco e iba a uno húmedo, los campos en Donosti eran rapidísimos y, por mi forma de jugar, algo explosiva, tenía la tendencia a romperme. Sinceramente, no me costó porque me gustaba y lo entendía a la perfección.

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P. Villarreal fue un proyecto que viste crecer. 

R. Yo estaba en el Mundial de Francia con mi selección y vino Irulegui, por entonces entrenador, y Llaneza. Me hablaron del club, un equipo pequeño, con 48.000 personas en la ciudad. Me dijeron lo que querían y me gustó mucho la propuesta. Era una locura porque Fernando decía que en 3 o 4 años el Villarreal jugaría en Europa. Fíjate por donde, tuvo razón y en poco tiempo llegó a semifinales de la Champions League. Fueron años bonitos. La gente estaba loca por el equipo.

P. ¿Creías que llegaría el Villarreal a donde está ahora?

R. No, nunca. Luego, llegando aquí y viendo cómo estaba el club, sí. Yo no seré un pelota con nadie pero lo que ha hecho Roig con el Villarreal creo que no lo ha conseguido nadie. Si ves la ciudad deportiva, lo que hay alrededor del club… es admirable.

n_villarreal_cf_historicos-131P. Una de las razones por las que saliste de Villarreal fue por las plazas de extracomunitarios. 

R. Sí, puede ser una de las razones. La otra es la edad porque ya había cumplido 34 años. La gente se prueba y los clubes se renuevan. Hay nuevos ídolos, nuevas caras… es normal. Estaba para volver a Rumania pero llegó la oferta del Getafe y ahí tiró también la jefa, que es española (Risas). El hecho de que me gustara el fútbol español fue clave para quedarnos en España.

P. Todo un acierto quedarse en Getafe.

R. Por supuesto. No me equivoqué porque logré un ascenso con 36 años y conseguimos que el Getafe fuera un club admirado, que creció de la nada. Ha jugado dos finales de Copa, ha llegado a cuartos de la UEFA… un club pequeño admirado porque, precisamente, no es una potencia.

P. ¿Por qué se ha perdido tanta afición?

R. Es una pregunta que me hago desde hace muchísimo tiempo. Nosotros, en segunda, no teníamos 20.000 personas porque no cabían, pero sí 9.000. Tres cuartos de campo lo llenábamos. Los primeros años en Primera había cerca de 17.000 almas. No me lo explico. Creo que el público se ha hecho más frío con el club porque no es fácil llevar a jugadores muy importantes para competir con los grandes. La gente debería de estar más cerca del Getafe.

P. ¿Tuviste la oportunidad de fichar por algún grande?

R. Cuando estuve en España tuve ocasión de poder firmar por el Celta de Vigo, que por aquel entonces era uno de los destacados. También en el Espanyol, que era poderoso. Luego hubo alguna oferta de Italia pero su juego táctico no me gustaba. No me veo en un fútbol así. El club era el Lecce o el Genoa, con una buena oferta de dinero.

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P. La mejor anécdota seguirá siendo cuando os teñisteis de rubio en el Mundial ’98. 

R. Esta fue muy bonita, aunque he tenido muchas. Es que fue muy impactante porque vimos al árbitro en el vestuario cuando entró. Nos vio a todos el pelo y salió descojonándose. Pensaría: “¿Estos pollos quiénes son?”. Es que éramos 23 tíos con el pelo rubio. Bueno no, 22 porque Stelea era calvo.

Hay otra muy graciosa con Quique Sánchez Flores. Durante toda la semana, estábamos ensayando el partido con el once titular y el día del partido dejó a uno de los titulares en casa. Cuando tocaba el encuentro, dijo: “¿Dónde está Kome?”. Le dijimos que no lo había convocado. Entonces, Fran Escribá, que por aquel entonces era el segundo, le llama para ver si estaba disponible. Con suerte, no había salido de casa. Lo más gracioso es que marcó el gol de la victoria ante el Numancia (risas). Y Kome dijo que no había salido, pero estoy seguro que sí.

P. ¿No te ha picado la curiosidad de ser entrenador?

R. Me gusta mucho lo que hago. Me costaría mucho, por mi carácter, ser entrenador. Si yo mañana llego al Real Madrid, me costaría dejar al banquillo a Iker Casillas. Empatizo mucho con las personas y sufriría.

P. ¿Te costó pasar de entrevistado a entrevistador?

R. Para nada. Yo soy un cachondo. Me gusta hablar del fútbol, desde pequeño. Esto se lo debo a mi padre porque llevaba el fútbol desde dentro. A mi no me verás meterme en temas ajenos que no son futboleros.

Guillermo González

Periodismo. Me dejo ver por Kaiser Football, Perarnau Magazine o Eurosport. Como Nick Hornby, durante largos ratos de un día normal soy un perfecto idiota.
Twitter: @Guille_futbln

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