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Esteban: “Siempre quise que mi último partido oficial fuese con el Oviedo”

Entrevista al portero del Oviedo

Cuando cumpla su contrato con el Oviedo, a finales de 2016, habrá superado las dos décadas como profesional. Este mito del fútbol español, al que intentaron hacer cambiar de pasatiempo porque su estatura no le daba para ser portero, se mantiene tan en forma como cuando debutó. Pasó por varios equipos, pero en dos dejó una huella imborrable. Pocas personas tienen dos hogares separados por mil kilómetros de distancia. Andalucía y Asturias. Almería y Oviedo. Ciudades con un denominador común: Esteban, ese menudo guardameta que se volvió un gigante bajo sus palos.

Foto: estebanportero.com

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Pregunta: Cuando empezaste en esto del fútbol te dijeron que eras demasiado bajo para ser portero. Estuvieron a punto de acertar…

Respuesta: ¡Hombre, lo de que era muy bajito era cierto! [Risas]. Sí, es un hándicap que llevaba conmigo, pero esta persona se equivocó con sus pronósticos, como ha quedado comprobado.

P. Has regresado a Oviedo, donde prácticamente empezaste tu carrera. Cierras un círculo.

R. Cuando me fui de allí siempre dije que me gustaría que mi último partido oficial fuese con esa camiseta. Se dieron todas las circunstancias para regresar y decidí volver a jugar en el equipo del que soy aficionado y que me permitió hacerme un hueco en el fútbol español.

P. Es en la temporada 1997/98 cuando, tras tu etapa en el filial, te consolidas como titular en el Oviedo. ¿Cómo ocurrió todo?

R. Fue un poco atípico. Al principio éramos cuatro porteros. Creo recordar que uno no tenía contrato y otro no tenía los papeles en regla. Total, que empecé a ir convocado hasta que se abriera el mercado de invierno. En ese periodo expulsaron al portero titular y en el mes de octubre paso de ser cuarto portero a estar en el campo, en Primera División. A partir de ahí todo marchó bien.

P. Has vivido tres descensos a Segunda División a lo largo de tu carrera: con Oviedo, Celta y Almería. ¿Hay alguno más duro que otro?

R. Descender a Segunda se ve como un fracaso, pero no se valora que, si eso sucede, es porque estabas en Primera. Por supuesto que el que más me dolió fue el del Oviedo, por muchos motivos. Uno de ellos es porque fue el primero de mi carrera, lo cual hace que sea el que más recuerdo. Otro, porque era mi equipo de toda la vida, del que yo era aficionado. Además, porque a la larga ha marcado la trayectoria del club en estos años. Es el que peor sabor de boca me dejó.

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P. Uno de los muchísimos entrenadores que has tenido fue Luis Aragonés, con el que coincidiste en el Carlos Tartiere y en el Vicente Calderón.

R. La gente no le conocía por entonces tanto como después, por lo que hizo, se le conoció. Para mí, fue el mejor entrenador que tuve. Manejaba todos los aspectos: seguridad en sí mismo y en el equipo, temas de motivación, hacerte creer que eras mejor que el rival… Globalmente fue mi mejor técnico, sin ninguna duda.

P. En el club rojiblanco, Luis Aragonés estaba en su casa, en el club que más adentro llevaba. ¿Se le notaba alguna diferencia, a nivel emocional, con respecto a su etapa en Oviedo?

R. Date cuenta que el Atlético de Madrid, en aquella época, tenía muchísimo seguimiento, al igual que ahora, y cualquier cosa que él hacía se multiplicaba. Oviedo era mucho más tranquilo y podía expresarse más a gusto. Me quedo con el Luis Aragonés del Oviedo, la verdad, pero no porque él fuese distinto, sino porque era un club más relajado en el que tenía más facilidades para trabajar. Dentro del vestuario sí era igual en ambos sitios, independientemente de que el Atlético fuese especial para él.

P. En aquel equipo ya destacaba uno de los delanteros más discutidos y a la vez más importantes que ha dado el fútbol español en la última década: Fernando Torres.

R. Fernando debutó en Primera aquella temporada y el Atlético estaba ansioso por tener un estandarte. Hizo muy buena campaña. Quizás el nivel del equipo no acompañó en exceso, pero se dio a conocer. Todo el mundo alababa sus virtudes. Es verdad que allí todo se magnifica, para bien o para mal, pero hizo muy buenas temporadas en el Calderón.

“Seriedad y fútbol son dos palabras que no suelen ir relacionadas”.

P. Tras solo una temporada en Madrid, recalas en un Sevilla que comenzaba a despuntar en Europa. Sin embargo, te marchas justo el año antes de que los andaluces conquistaran su primer título continental. ¿Te queda esa espinita clavada?

R. En la vida en general, y en el fútbol en particular, tomas decisiones. Luego el tiempo decide si aciertas o no. Eso no se puede cambiar. Cuando estaba en Sevilla me llamó el Celta con un entrenador [Fernando Vázquez] que me aseguró una titularidad y ciertas cosas a nivel individual que en Sevilla no iba a tener. Además, era un técnico que ya conocía de Oviedo, lo que facilitaba todo. Cuando llegué allí las cosas no salieron como esperaba, aunque colectivamente sí fue todo bien: el equipo se metió en UEFA, coincidí con muy buenos futbolistas y, paralelamente, el Sevilla ganó títulos. ¿Que me hubiera gustado estar en Sevilla en esa época? Pues sí. ¿Que he aprendido de la otra cara del fútbol en Vigo? También. Al final, creo que esos años en Balaídos fueron duros porque no jugué, pero también me sirvieron para ver quiénes eran mis amigos y quiénes no.

Foto: estebanportero.com

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P. ¿Te decepcionó no jugar en aquel Celta?

R. Me decepcionó que no se cumplieran las palabras. Luego ya, del jugar o no, sinceramente, no puedo decir nada porque Pinto estuvo soberbio. Antes de rodar yo fui con otra promesa, pero una vez que la temporada empezó no podía exigir nada porque mi compañero bajo palos cuajó un año excepcional.

P. Volviendo a Sevilla, ¿es aquel el mejor vestuario en el que has estado?

R. El mejor vestuario en el que estuve fue el del Almería. Cuando hablo de un buen vestuario hablo de gente implicada y que quiere al club. Para mí, Soriano, Corona, Trujillo o Verza cumplen estos requisitos. Allí vinieron muchas estrellas durante todos los años en los que estuve, pero el núcleo importante lo componía otra gente menos mediática y sin la que el Almería no estaría en Primera.

A nivel de calidad futbolística, es cierto que en el Sevilla estuve con referentes, como Pablo Alfaro o Javi Navarro, de los que aprendí muchísimo a manejar un vestuario: cómo se gana, cómo se pierde o cómo gestionar las cosas que pasan en el fútbol. Pero humanamente, contando a todos los miembros que conforman un club, me quedo con el Almería.

P. Has tenido la suerte de compartir vestuario con jugadores que, años después, levantarían una Copa del Mundo para España. Al ya mencionado Torres hay que sumar a Sergio Ramos, Jesús Navas o a David Silva. Incluso a Negredo, que ganó una Eurocopa. Los más veteranos por entonces, ¿veíais un futuro potente en el balompié nacional?

R. En mi primer año en Sevilla, en el que jugué prácticamente todo, debutaron Sergio Ramos o Jesús Navas, futbolistas que han tenido un grandísimo recorrido. Me voy a parar en Sergio Ramos, aunque luego personalice en otros. Un jugador así, cuando empieza a competir, es de esas personas que tú piensas que, si no pasa nada raro, acabará fichando por un grande. Luego tiene que haber una serie de factores que le acompañen, como su entorno o el estar libre de lesiones. Con Jesús Navas pasaba igual. Incluso con Reyes. Aquel año también debutó Bezares, que pisaba muy fuerte, aunque luego no tuvo la misma suerte que estos jugadores, pero salió una hornada muy buena de canteranos sevillistas.

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P. En Vigo, además, coincidiste con Diego Costa.

R. De Diego se esperaba mucho en Vigo, como de Carlos Vela, pero todavía tenían que acoplarse a una cultura distinta, a un club que fuese bien… En ese momento el Celta estaba en Segunda y en Ley Concursal, por lo que la situación tampoco les ayudó. Más tarde despuntaron en equipos donde encontraron su madurez futbolística y en los que el rendimiento del resto de compañeros también fue muy bueno. Diego Costa en el Rayo y Vela en la Real Sociedad.

P. Te has cansado de repetir que a Almería llegaste para once meses y acabaste viviendo allí durante seis años.

R. Almería es un sitio que no conocía de nada. Tuve la posibilidad de ver toda España y parte de Europa, pero de esa provincia no conocía absolutamente nada. Había jugado en El Ejido un par de veces y poco más. Cuando llegué vi el clima tan bueno que hacía, con tanto calor, y la gente de allí. Todo me gustó. El contrato era para un año, pero  al final me quedé seis y puedo decir que ha sido la mejor etapa de mi vida futbolística. Fue el mejor club en el que estuve, quitando el Oviedo, que representa mucho para mí. En Almería encontré un gran nivel de calidad humana, de calle, en lo deportivo y en cuanto a comodidad. Todo me fue bien.

“Si hubiese sido más cómodo, me habría quedado en el Almería, jugando y cobrando mi contrato en Primera, pero esa no es mi forma de ser”.

P. Tras tres temporadas siendo suplente de Diego Alves, y con 35 años, ¿te planteaste abandonar el club tras descender a Segunda División?

R. Jugué mis partidos y acabé varias temporadas teniendo minutos. Es cierto que no era titular todos los domingos, pero el club me trataba como tal todos los días. Me renovaba y me mostraba su cariño. Yo me encontraba muy bien, por eso digo que valoro muchísimo ese club, porque cuando no estaba en primera línea seguía teniendo en cuenta mi trabajo.

P. ¿Cómo explicarías el ambiente de fútbol que te encontraste en Almería? Debido a su corta historia en Primera División, es una ciudad desconocida para muchos en este aspecto.

R. Creo que se está empezando a crear una afición. Es un equipo muy joven, como tú dices, que desapareció en alguna ocasión, pero ahora se está formando una masa social importante que antes no tenía. El club tiene una cosa muy buena que quizás allí no se valora, pero los futbolistas sí lo hacemos, y es su seriedad. Y esta palabra no suele ir relacionada con el fútbol. El Almería tiene esta virtud. Todos los futbolistas que están allí se van contentos con este aspecto. Respeta tu contrato y, dentro de sus posibilidades, te ofrece lo máximo que puede.

P. Regresas a Oviedo tras un año a un gran nivel en Primera División. ¿Te veías con fuerzas para haber continuado otra temporada más en la élite?

R. Por supuesto, de hecho tenía contrato en vigor con el Almería. Yo tomé la decisión de volver a Oviedo en el mes de septiembre u octubre, lo que pasa es que el reto de mantener la categoría en Primera era tan bonito que lo mantuvimos en secreto para no desviar la atención. Le pedí un favor al presidente del Almería, que me dejase ir, y me lo concedió porque sabía todo lo que significaba para mí. Tenía fuerzas y habría seguido allí si hubiese sido algo más cómodo, jugando y cobrando mi contrato en Primera, pero esa no es mi forma de ser. Me gustan los retos y, tras celebrar la permanencia, vine al sitio que quería.

Foto: estebanportero.com

Foto: www.estebanportero.com / Alex Piña

P. Si tomaste la decisión tan pronto, imagino que jamás dudaste, pese a tu gran año en Primera, si volver a Oviedo o no.

R. No, nunca. Una vez que tomas la decisión debes afrontar las consecuencias. Mi mayor desafío fue irme con el equipo en Primera División y habiendo jugado todos los minutos esa temporada. Muchas veces la gente no sabe marcharse de los sitios o duda demasiado en tomar iniciativas, pero yo tenía claro que quería irme y mis compañeros me dieron la posibilidad de dejar el equipo en la élite.

P. ¿Cómo afronta un profesional pasar, de la noche a la mañana, de jugar en Primera División a hacerlo en Segunda B?

R. Ten en cuenta que este club, en Segunda B, tiene más de quince mil socios y en cada viaje nos acompañan, mínimo, dos o tres mil personas. A nivel mediático tampoco se nota. Tienen un seguimiento similar a los equipos de Primera. Donde más se aprecia el cambio es en las instalaciones. No es lo mismo jugar en el Bernabéu que en el campo del Astorga, pero los futbolistas vamos donde nos quieren y yo tengo la fortuna de poder decidir dónde quiero jugar.

“Ahora mismo me noto exactamente igual que cuando debuté en 1997”.

P. Los románticos del fútbol, los que os dejáis llevar por lo emocional, cada vez escaseáis más.

R. Hombre, yo cuando fui al Almería no fui por romanticismo [risas]. Tampoco a Sevilla o Vigo. Fui por mi contrato económico y laboral, pero con Oviedo pienso que es distinto. Considero que este proyecto puede salir bien, que podemos volver al fútbol profesional y quiero ayudar al club a hacerlo. Al final vengo aquí por muchas circunstancias, y obviamente una de ellas es la de poder volver a jugar en mi equipo.

P. El propietario del Oviedo es Carlos Slim, que invirtió dos millones de euros y evitó la desaparición del club. Alavés, Racing o Málaga ya pasaron por esta experiencia y no les fue demasiado bien. El Valencia la está viviendo ahora. ¿Qué opinas de estos inversores extranjeros?

R. Entiendo que la gente pueda tener dudas con respecto a este tema. Recuerdo casos como el del Alavés, el del Racing de Santander, algunos de Segunda B que no salen a la luz o el del Málaga que, por su final, hacen que el nerviosismo exista. Aquí hace tiempo que Carlos Slim se sumó a esto y desde entonces hay una persona de su máxima confianza con nosotros, enviada desde México por él mismo. Nos llama a nivel individual a varios futbolistas y está pendiente de todos. Notas que hay interés y que sigue al equipo. Más no podemos pedir. Ahora nos toca sacar los resultados que nos exige y por los que nos tiene aquí.

P. ¿Hasta cuando veremos a Esteban bajo palos?

R. Yo pienso que, cuando tienes que dejar algo, hay síntomas que te avisan, como la pérdida de ilusión o las lesiones. Pero si no tienes ningún problema a nivel físico, si sigues disfrutando tu trabajo, todo va bien. Ahora mismo me noto exactamente igual que cuando debuté, en 1997. Me considero un privilegiado. Poca gente de 39 años puede decir esto. Mi última lesión fue hace un montón de años y solo duró dos semanas, por lo que, en este aspecto, confío aguantar mucho más tiempo en la portería.

César Vargas Cámara

El periodismo que me gusta está plasmado aquí. Solo hay una cosa que prefiera antes que el mar Mediterráneo: el estadio que lleva su nombre.
Twitter: @_CesarVargas

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