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La ciudad de París y el desapego al PSG

Explicación sobre el poco apego de París con el equipo de la ciudad

Camino por París justo el día en que el equipo de la ciudad, el París Saint Germain se juega el pase a semifinales de la Copa de Europa contra el Barcelona. Es una tarde fría en la villa del Sena, miércoles de ceniza, y las calles del Marais se muestran igual que siempre. No hay banderas, no hay bufandas, no hay algarabía en bares, no hay charlas cruzadas en los comercios. Es como si esta ciudad mirase a su equipo desde una cierta distancia. 

Foto: www.mensquare.com

Hace no mucho aparecía aquí mismo un artículo que se interrogaba sobre la razón por la cual París era la única gran ciudad europea sin un derby de calidad en el mundo del fútbol. La verdad es que cuando vas allí, cuando intentas sumergirte un poco en la vida parisina más allá del abanico superficial de escaparates brillantes para el turista, entiendes que la capital de Francia permanece casi ajena, incluso, a su gran representante. Y puedes llegar a avanzar las causas…

La primera es la distancia. El Paris Saint-Germain es un club joven, que nace en 1970 y comienza jugando sus partidos en el Camp des Longes, hasta que al poco tiempo se traslada al Parque de los Príncipes. Es decir, aunque el Boulevard de Saint-Germain, paralelo al Sena, está en el centro de París, el estadio del equipo que lleva su nombre se sitúa lejos, muy lejos. El Parque de los Príncipes está en la parte exterior de la autopista de circunvalación que rodea París, separado de la misma ciudad por un anillo tan simbólico como real. Los barrios que rodean a esta autopista en su parte externa han ido creciendo desde la segunda mitad del siglo XX como auténticas poblaciones que dependen de la capital pero de facto realizan una vida completamente diferente. Más aun, segregada.

El barrio en el que se sitúa el Parque de los Príncipes es una clara contraposición de lo que representa el estadio del Paris Saint-Germain. 

Y es que hablamos de espacios poblados mayoritariamente por inmigrantes de primera y segunda generación, gente que encuentra pocas muestras de identificación con todo aquello que el PSG es y representa. Y esto ocurre no solamente en los alrededores del Parque de los Príncipes, sino en toda la periferia parisina, con el ejemplo paradigmático de la zona norte, donde el Marche aux Puces de Saint-Ouen y el majestuoso Stade de France están casi al lado. Es decir, el símbolo de les bleus, de esa selección que en ocasiones ha sido pitada en su propio país, se erige en mitad de una de las zonas más deprimidas del extrarradio parisino, un barrio pobre y peligroso que se ve “invadido” cada cierto tiempo por franceses de clase media y alta (en la barriada pocos pueden permitirse pagar el precio de una entrada) que acuden a ver a su selección. Ese clima de escepticismo, ese crisol de sensaciones, se manifiesta de igual forma con el PSG.

Parque-de-los-Principes

Tampoco ayuda el pasado del PSG, uno de los clubes franceses cuya hinchada ha estado tradicionalmente más ligada a la extrema derecha. De hecho a principios de los años 80 el Parque de los Príncipes presentaba unas entradas patéticas, provocadas, en gran parte, por la violencia con la que se empleaban, jornada tras jornada, los ultras del equipo. Ultras que exhibían sin pudor simbología xenófoba y coreaban cánticos nazis. Unan esto con lo explicado en el anterior párrafo sobre los barrios donde se asienta el campo y entenderán la razón por la que, de hecho, el PSG juega en un ambiente que de puertas afuera de su estadio le es, en muchas ocasiones, hostil.

Aquel miércoles de ceniza seguía caminando por el Marais, Boulevard Voltaire arriba en dirección a Oberkampf, y nada en la ciudad me hacía pensar que su equipo estuviese ante una oportunidad de hacer historia en la Champions League. Los libreros de lance seguían con sus puestos, las pastelerías agotaban su género y los pequeños restaurantes de manteles a cuadros rojos y blancos desperezaban sus puertas y encendían la clásica iluminación atenuada de París. Quizás la verdadera ciudad del Sena sea eso, y el PSG, un equipo que nació auspiciado por una gran empresa francesa y que hoy es mascarón de proa de un proyecto extranjero, sea una figura extraña que se soporta y se aprecia, pero sin alcanzar nunca un amor apasionado…

Marcos Pereda

Cuento historias que te harán creer en la relación entre Cultura y Deporte. Un día me puse a escribir y creo que no he parado desde entonces.

Twitter: @MarcosPereda2

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1 Comentario en La ciudad de París y el desapego al PSG

  1. Fenomenal artículo, sí señor.

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