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NK Maribor. Un club, un honor

Una historia en Eslovenia

Nos encontramos en Maribor, una pequeña ciudad al norte de Eslovenia. Clima festivo. Jóvenes y niños lucen con orgullo sus bufandas púrpuras y amarillas. Por momentos parece que no estemos en Eslovenia, un país donde el deporte rey es el baloncesto y, como no podía ser de otra forma, los héroes nacionales son los hermanos Dragić. El club representativo de la ciudad, fundado en 1960, vuelve a estar en la Champions League, algo sorprendente para una ciudad más pequeña que Badajoz. 

Con nostalgia llegamos al centro de la ciudad y el fútbol se respira en el ambiente. Son varios los puestos callejeros en los cuales se pueden comprar recuerdos del NK Maribor: desde pulseras violetas y amarillas, hasta bufandas y gorras. En el centro de la ciudad, la propia competición ha habilitado un espacio reservado para que los aficionados disfruten del partido frente al Chelsea. Las compañías eslovenas aprovechan el tirón del evento para sacar partido a sus productos. Te ofrecen la posibilidad de abrir una cuenta bancaria in situ y de regalo, una bonita tarjeta con el escudo morado y amarillo del club. El negocio del fútbol.

Mientras caminamos por el centro de la ciudad, un adolescente de nombre Urh cuya camiseta porta el dorsal número 9 correspondiente al capitán Tavares, nos desafía para jugar un partido de fútbol. Desde un primer momento fue visible que éramos extranjeros. En la ciudad podemos encontrar un mini-campo de fútbol sala, publicitado por una compañía de teléfonos eslovenos, Simobil. La compañía regala al vencedor una gorra de la Champions League. Pese a que en un primer momento pudiera parecer un premio de consolación, nada más lejos de la realidad.

Cansados del encuentro, nos encaminamos hacía las orillas del río Drava donde encontramos varios bares, benditos bares. Son las cinco de la tarde  y la mayoría de ellos están llenos de eslovenos esperando el partido y tomando su bebida preferida: la cerveza. El camarero se acerca a nosotros y pregunta si queremos tomar la cerveza de los campeones. Admirados le preguntamos: “¿Qué cerveza es esa?”. Poco tiempo después, nos trae una cerveza llamada Liga Prvak. Conscientes de la importancia del evento y del amor que los eslovenos tienen por esta bebida, la principal cervecería del país, Lasko, decidió lanzar una cerveza especial. Se lucieron.

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A nuestro lado se encuentra un grupo de jóvenes eslovenos, son alrededor de diez y la conversación se centra en el Maribor y la Champions League. Matej, a sus 30 años, afirma con el habitual sarcasmo de la localidad sobre sus expectativas ante el partido frente al equipo de José Mourinho:  “¿Qué puedo esperar cuando encajamos seis goles en Londres?”, dijo. A pesar de eso se siente orgulloso, ya que en su memoria todavía persiste el recuerdo de cuando escuchó por primera vez en vivo el himno de la Champions en Maribor. Fue un 22 de Septiembre en 1999, Matej era un adolescente y su club se enfrentaba al Bayer Leverkusen. Estreno con derrota: “A pesar del resultado, el ambiente fue tremendo y nunca había vivido algo así”. La campaña en la Champions no fue muy exitosa y terminaron en último lugar con cuatro puntos. Ante Šimundža, el actual entrenador del NK Maribor, fue el primer jugador en marcar contribuyendo así a la primera victoria del club ante el Dinamo de Kiev.

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El que lea estos logros podrá pensar que el club ha sido durante años una potencia en el país, pero nada más lejos de la realidad. Antes de la independencia de Eslovenia en 1991, el club estaba a la sombra de los grandes de Yugoslavia como el Partizan Belgrado o Dinamo de Zagreb. Sólo estuvo unos años en la Primera División yugoslava, en la década de los 70. En 1991, y con el inicio de la liga eslovena el club vivió a la sombra de su rival, el Olimpija de Liubliana. Las provocaciones entre los dos clubes son constantes. La nueva broma de los Viole Maribor dice que el Olimpija tuvo que pagar para que el Chelsea viniera a jugar a Eslovenia mientras que a Maribor los blues vienen por obligación. Los aficionados hacen referencia al partido que se realizó este verano en Liubliana entre Chelsea y Olimpija y en el cuál Diego Costa se estrenó como goleador en el equipo liderado por José Mourinho.

Cuando mencionamos al Maribor, es inevitable hablar de Zlatko Zahovič, la estrella del fútbol esloveno que trae malos recuerdos a los aficionados del Valencia. Zahovič jugó un papel determinante en la ascensión del club esloveno. Tras la primera participación en la Liga de Campeones en 1999, el club se sumergió en una serie de problemas económicos y estuvo a punto de desaparecer. En 2008, el hijo pródigo regresó al club como director deportivo y el NK Maribor comenzó a ser un asiduo en competiciones europeas. Žiga nos transmite lo que le siente por el exjugador: “Es nuestro héroe. Hace unos años dijo que quería abandonar su puesto como director deportivo, ante esta situación la ciudad se movilizó y hubo innumerables muestras de cariño para que se quedase”. El antiguo jugador del Valencia supo fichar buenos jugadores como el internacional macedonio Ibrahimi o el brasileño Tavares, añadido a la experiencia de jugadores eslovenos como Marko Šuler o Jasmin Handanović. Con esos jugadores montó un equipo competitivo que el año pasado llegó a los dieciseisavos de final de la Europa League.

A pocas horas de empezar el partido nos dirigimos hacía Ljudski Vrt (Jardín del Pueblo). A escasos metros del centro de la ciudad se encuentra el estadio, el cual alberga espacio para 12.000 personas. Como era de esperar las entradas se agotaron rápidamente, y las que quedan se venden por 200 euros en los alrededores de la cancha. Unos mil adeptos del Chelsea se desplazaron a Eslovenia, esperando una victoria fácil. Como en España, el fútbol es un deporte familiar y se ve a varios padres acompañando a sus hijos. Antes de entrar en el estadio nos encontramos con los ultras de Maribor, Viole Maribor. Entonan sus cánticos, y nos afirman orgullosos que apoyarán al equipo hasta quedarse sin voz. Fueron simpáticos y pacíficos, algo que no esperábamos, teniendo en cuenta la fama de violentos que tienen, especialmente enfrentados con los ultras de Liubliana, los Green Dragons.

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A pocos minutos de empezar el partido, entramos en el recinto. Es un estadio bello sin la magnitud del Bernabéu o el Camp Nou pero acogedor y pintoresco con su arco de hormigón. Cuando el equipo entra en el estadio, el público entra en ebullición. Grita: “Maribor, Maribor je šampion” (Maribor es campeón). La diferencia con su oponente es abismal, el club es uno de los más pobres de la Liga de Campeones. El NK Maribor tiene un presupuesto de 15 millones, mientras que Diego Costa él solo vale dos veces y medio el equipo local.

A nuestro lado un señor mayor de alrededor de 60 años nos da las claves para entender el porqué de esta dedicación hacía el NK Maribor en esta ciudad El club de fútbol es la única institución que funciona en Maribor y por eso me siento orgulloso con el esfuerzo de estos chicos”. Desde 2008 Eslovenia se vio afectada por la crisis y Maribor fue una de las zonas más afectadas con un 25% de desempleo en los jóvenes. El aeropuerto tuvo que cerrar y en la actualidad sólo es utilizado por el club.

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El resultado dictó un empate, a nuestro lado Gregor y Ziga que no son de Maribor son del Sur de Eslovenia y viajaron tres horas para poder asistir al partido no se quejan: Valió la pena, hoy el Maribor nos dio la oportunidad de soñar, mañana toca despertarnos a las siete de la mañana y volver a la realidad”. Gregor no cabe en sí de la alegría y emocionado exclama “la mayoría de estos chicos son de pueblos de alrededor de Maribor. Lo que hicieron hoy es increíble. Todavía no me lo puedo creer”. Podemos ver que no sólo Maribor está apoyando su club, sino toda Eslovenia, con sus dos millones de habitantes, hay un gran orgullo por contar con un club nacional en la élite del fútbol europeo.

A nosotros nos toca despedirnos de esta ciudad, en nuestras memorias queda la admiración por este club que a pesar de las dificultades supo seguir adelante. Los jugadores en esta campaña de la Liga de Campeones están haciendo eco al lema En klub, ena čast (un club, un honor) y honraron sus camisetas. Al fin y al cabo la belleza del fútbol es su imprevisibilidad. A nosotros nos emocionó la dedicación y el orgullo que esta pequeña ciudad siente por el fútbol. Contagiados por la pasión y humildad de este club, ya en el coche de regreso, de repente nos dimos cuenta que estábamos entonando el Maribor, Maribor je šampion…

Artículo de Miguel Felipe Almeida

Redacción Kaiser

La revista digital Kaiser Football está compuesta por periodistas apasionados por el fútbol. Tratamos de acercar la mejor información con los mejores colaboradores.

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