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Académica: la pasión del fútbol portugués, desde dentro

Vivimos en Coimbra los incidentes del Académica vs Benfica

El día en Portugal empezaba de la peor forma posible. Las noticias de la muerte de una persona en las inmediaciones del Vicente Calderón llegaban al país vecino. Repudia por parte de todos los que amamos este deporte. El tono grisáceo del cielo de Coímbra se correspondía con el sentir de los aficionados al fútbol. El día no prometía tanto como habíamos planeado, pero tocaba desconectar. La Primeira Liga portuguesa nos aguardaba. La magia del fútbol no podía parar por unos cafres que se escudan en un escudo. El fútbol se impone a la ponzoña.

Coímbra es la ciudad universitaria por excelencia de Portugal. Tiene una de las nueves universidades más antiguas de Europa. La ciudad respira ambiente estudiantil por los cuatro costados. Tanto es así, que hasta su equipo tiene un origen universitario. Las capas representativas de los estudiantes de la ciudad y que inspiraron a JK Rowling en Harry Potter han sido portadas por los jugadores en la previa de algún encuentro. Hasta la década de los 70, no podía jugar nadie en el Académica Coimbra que no perteneciese a la Universidad. Tanto es así, que jugadores que eran fichados por el equipo, en su mayoría procedentes de África, eran inscritos en la Universidad sólo para poder jugar. Otro estilo de fútbol.

Hoy visitaba Coímbra uno de los colosos del fútbol portugués, el Benfica de Jorge Jesus, un equipo que no atraviesa su mejor momento. El fracaso en Champions League no iba a olvidarse con una victoria en el campeonato portugués, pero ayudaría a paliar el dolor. La afición correspondió al equipo de una forma impensable en España. Hoy, en el Ciudad de Coímbra había casi el doble de aficionados visitantes que locales, en una proporción cercana a los 2.000 locales, por los 4.000 aficionados provenientes de Lisboa. Una afición que supo estar a la altura del escudo que llevan en el pecho.

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Mientras íbamos camino del estadio, todo emanaba fútbol. Los adoquines del irregular suelo de la ciudad pintados de blanco y negro, nos recordaban a los colores más representativos del Académica o “Briosa”, que es como se conoce al equipo. A las 4 de la tarde española (3 en Portugal) llegábamos al campo, previo pasó por la “Associação”. Este último es un lugar de la Universidad y del club. Que al fin y al cabo no deja de ser lo mismo. Aquí encontramos desde un bar, hasta una librería. Ya en los alrededores del estadio empezaría el espectáculo.

Faltaban varias horas para el partido y los autobuses con aficionados benfiquistas no cesaban de llegar. No se veía a nadie del Académica, sólo visitantes. El dilema ahora decidir entre Super Bock o Sagres, esto es la cerveza del norte o la del sur. Bonito paralelismo con nuestra situación en el partido, no sabíamos si sentarnos en el campo con el equipo de más al norte o del sur. Tras pasar por la sede de la Mancha Negra (ultras del Académica) decidimos volver al campo, sede de la Eurocopa 2004.

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Llegaba el momento de entrar al estadio, llegaba el caos. Menos de 10 puertas abiertas en todo el recinto, aunque el problema estaba en las medidas excesivas de seguridad, que luego demostraron ser totalmente ineficientes. Antes de pasar por el campo, había que atravesar una serie de controles, que ni en los aeropuertos. A cinco minutos de empezar el partido, había más gente fuera que dentro del campo. El ambiente se empezaba a caldear. El teórico control de la entrada, se revirtió en descontrol dentro del campo. Casi todos los aficionados del Benfica entraron por el mismo sector. En el recinto no había nadie que indicase dónde se debía sentar cada uno. Caos absoluto. En el medio nosotros. Cada uno se sentó donde pudó.

Sin tiempo para acomodarnos, Nico Gaitán ya había marcado el primero. Ya era seguro que estábamos en el pequeño Da Luz. No se escuchaba a la Mancha Negra, sólo a la afición del Benfica. Curiosamente los ultras del equipo local estaban pegados a la afición visitante, algo realmente inusual en España. Entre cánticos y cánticos el partido iba pasando. Estábamos entre los dos sectores más pasionales de ambos equipos, rodeados, eso sí, del rojo benfiquista. El fútbol sería inconcebible sin pasión, algo que se ha desvirtuado en relación a los fatídicos hechos de la Ribera del Manzanares, pero que no deben llevarnos a error. La pasión tiene cabida en el fútbol, la violencia no.

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En esas llegaba el segundo gol del partido, marcaba Luisão. La cantada del portero local permitió el tanto. Llegábamos al intervalo con 0-2 y partido, a priori, resuelto. El Benfica salía ovacionado. La afición no señalaba al equipo por el fracaso en Champions League. Quizás la culpa no era de esos hombres, sino de los que desmontaron el equipo y no consiguieron recambios a la altura. Hoy no era día para pensar en eso, hoy tocaba disfrutar y reencontrarse con la victoria. La segunda parte pintaba insulsa, acabó siendo movidita.

A falta de unos 15 minutos para terminar el choque, el Académica comenzaba a dominar pero sin crear demasiado peligro. La atención hacía tiempo que estaba más en la grada que en el campo. Los aficionados visitantes realizaban coreografías y cánticos dignos de mención. Algún que otro petardo y bengala se entremezclaban con los ánimos al equipo. En pocos segundos, llegaría el descontrol, las carreras y la inseguridad. Mientras todos los aficionados cantaban en dirección al césped, una serie de aficionados se giraban hacía las bocanas de salida del campo. Algo estaba sucediendo. Enfrentamiento dialéctico entre aficionados y policías, pero que no parecía que fuera a ir a mayores. De repente, sin previo aviso, uno de los policías ataca sólo a unos cuantos seguidores del Benfica. Se acababa de liar.

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Lanzamiento de sillas hacía los policías y reprimenda correspondiente. Mientras los policías bajaban por las gradas, la afición corría a ambos lados del graderío, pero era complicado saltar uno de ellos. La solución, era bajar a la pista de atletismo del estadio. Más de 200 personas tuvieron que huir de los golpes mutuos entrando en esta área. El partido estaba suspendido en este momento. Jugadores de Académica y Benfica miraban al sector en el que nos encontrábamos, la afición benfiquista se estaba dispersando por donde podía. Llegaban los refuerzos de la policía. El encuentro detenido y los cruces de golpes todavía seguían. El fútbol seguía empañándose. Tras la histeria colectiva, llegaba la calma. El encuentro pudo reanudarse, aunque con la policía cercando el amplio sector visitante.

Finalmente el partido finalizó sin más incidentes y nadie tuvo que ser atendido, pese a las más que seguras magulladuras de unos y de otros. Con el encuentro terminado los jugadores del Benfica se acercaron a aplaudir al amplio número de aficionados desplazados. Como ocurría en Madrid, un grupo reducido de personas (por llamarlas de alguna manera) no representa a una gran afición que no cesó de animar. Los jugadores se retiraban y la afición entonaba un “Benfica campeón” para despedirlos. A menor escala que lo ocurrido en Madrid, se volvió a demostrar que el fútbol es de la mayoría pacífica y no de la minoría violenta.

Andrés Cabrera

Mientras respire seré periodista deportivo. Me encanta el fútbol y el aura que lo envuelve. La pasión de este deporte es incomparable, única.
Twitter: @Andres_inter

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2 Comments en Académica: la pasión del fútbol portugués, desde dentro

  1. La verdad es que la liga portuguesa no se define precisamente por su gran seguridad, aunque no quiero caer en alarmismos, pues es una liga que me gusta mucho y en los grandes partidos hay ambientes envidiables, aunque desgraciadamente en los partidos comunes suele faltar pues el país vecino tiene un gran problema en cuanto a la asistencia de los estadios.

    En cuanto a lo de la falta de seguridad. El año pasado estuve viviendo en Porto y, aprovechando la visita de un amigo futbolero, fuimos al Porto- Sporting. Hubo enfrentamientos tanto fuera como dentro del estadio. Dentro fue donde más se notó esa falta de seguridad que comento o, por lo menos, de eficiencia. En los minutos previos, los desplazados de la Juve Leo, ultras del Sporting, sacaron una pancarta bastante ofensiva contra Porto y en ese momento comenzó un forcejeo que duró unos minutos entre la seguridad del estadio y los propios ultras y duró unos minutos porque al principio sólo acudió un guarda, que fue siendo reforzado poco a poco y a cuentagotas hasta que llegaron a un número suficiente hasta acabar arrebatando la pancarta.
    Repito, no quiero dar una mala imagen del ambiente de los derbies portugueses, de hecho, a quien le guste vivir ambientes futbolísticos de altura le animo a acudir a alguno de los clásicos portugueses.

    Los enfrentamientos del exterior del estadio de ese día: https://www.youtube.com/watch?v=OSIRla2yCg4

  2. Gracias, Andrés. SL BENFICA 1904 SEMPRE.

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