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Yuri Nikiforov, el líder del escuadrón ruso de Gijón

Otra perla rusa aterrizó en Mareo

Leyenda en Moscú, Nikiforov es un nombre que tampoco se olvidara jamás en Gijón. El defensa ucraniano fue el líder de un trío de jugadores del antiguo imperio soviético que dejaron su huella en El Molinón durante la segunda mitad de los noventa.

Pocos futbolistas pueden decir que han sido internacionales en tres países distintos. Nikiforov es uno de ellos. Su estreno con una selección llegó con la CEI –Comunidad de Estados Independientes, la versión actualizada de la Unión Soviética en el pos desmembramiento-  en 1992. Después de tres partidos con Ucrania –donde nació en 1970– Nikiforov tomó la decisión de representar a la “madre Rusia” al año siguiente, selección en la que participó en dos Mundiales y una Eurocopa. Jugador de leyenda en su generación, Yuri fue también uno de los principales protagonistas en los movidos años del Sporting de Gijón a finales de la década de noventa.

Yuri Nikiforov fue internacional por tres países. En primer lugar por la CEI -Comunidad de Estados Independientes-, después con Ucrania y por último con Rusia.

Después de haber sido coronado como uno de los mejores futbolistas de la recién creada liga rusa –ganando tres títulos consecutivos con la camiseta del Spartak Moscú–, Nikiforov llegó en 1996 al norte de España para dejar su huella como un deportista memorable. El central no llegó solo. Con él venía también Dmitri Cheryshev, internacional ruso y padre del extremo del Villareal (prestado por el Real Madrid) y en Asturias ambos se cruzarían con otro ruso, Igor Lediakhov, en una versión moderna de un escuadrón de ataque del ejército rojo. Su paso por el club asturiano quedó bien guardado en la memoria de los sportinguistas.

Foto: http://www.puxamolinon.com/ | Nikiforov y Salinas celebrando un gol

Foto: http://www.puxamolinon.com/ | Nikiforov y Salinas celebrando un gol

El primero en llegar fue Lediakhov, un jugador de fino recorte que al principio se adueñó del juego ofensivo del club asturiano pero que, con el paso del tiempo, fue relegado a un segundo plano por su falta de entrega física. Era un jugador de otro tiempo, que manejaba bien el balón pero no tenía tanto el despliegue físico y, por ello, tuvo problemas en mantenerse durante largos años en la elite. Cheryshev era totalmente distinto. Pequeño y veloz, hacía de sus carreras  su mejor arma. Fue el que más tiempo se quedó en El Molinón y, de tal modo, cualquiera le podía confundir con un producto de esa mágica escuela de formación que es Mareo. Sin embargo, Yuri era de otro nivel, y eso se notaba. Dominaba casi todos los registros de un central pero en Gijón su vena goleadora –que si se hizo notar en su paso por el Spartak– nunca llegó a tomar forma. Anotó solamente dos tantos en 65 partidos de liga y uno en Copa del Rey, cifras bastante pobres para un goleador por excelencia, sobre todo en jugadas de balón parado. Eso sí, su influencia en el juego del Sporting era más que apreciable.

En Gijón el jugador se sentía como en casa. Durante dos temporadas hizo felices a los hinchas del club. Su elección por el Sporting podía extrañar a muchos ya que no le faltaban ofertas de Italia, Alemania o Inglaterra por clubes de primera línea, pero su proximidad con varios internacionales rusos que actuaban en la liga española como Karpin, Onopko –su pareja en el centro de la defensa de la selección- Mostovoi o el propio Lediakhov, le llevó a elegir España. Fue su compañero de selección quien hizo de traductor los dos años que estuvo en el club. La primera temporada se saldó con una salvación in extremis, pero el segundo año fue más complicado y el Sporting bajó a Segunda, lo que llevó a Nikiforov a tener papel importante, a cambiar de aires.

Foto: w.psv.nl | Nikiforov con la camiseta del PSV

Foto: w.psv.nl | Nikiforov con la camiseta del PSV

Fichó por el PSV Eindhoven, donde estuvo cuatro años rindiendo a buen nivel antes de finalizar de forma abrupta su carrera en Japón por culpa de una lesión de rodilla. Había quedado encandilado con el país durante su estancia para disputar el Mundial del 2002, pero los problemas físicos le impidieron disputar doce partidos con el Urawa Red Diamonds de la J-League. Retirado, Nikiforov volvió a Ucrania pero siempre con Gijón en la cabeza. Las memorias eran demasiados buenas para olvidarse fácilmente y, como el destino es así, el antiguo internacional ruso tomó la decisión de volver a una de las perlas del norte de España para vivir, manteniendo a distancia la gestión del negocio que comparte con su hermano Oleksander, también ex jugador del Chernomorets en Ucrania.

Miguel L. Pereira

Periodista y historiador, apasionado del fútbol desde sus origenes hasta ayer por la noche. Director de @FutebolMagazine y Redactor en Kaiser. Autor de los libros 'Noites Europeias', 'Sonhos Dourados' y 'Kroos: El Maestro Invisible'.
Twitter: @Miguel_LPereira

1 Comentario en Yuri Nikiforov, el líder del escuadrón ruso de Gijón

  1. En sus inicios, Nikiforov era delantero centro. Con el paso del tiempo fue retrasando su posición hasta llegar al Sporting donde sólo jugó de central, razón por la cuál sus números goleadores fueron escasos (más allá de que aquel equipo no estaba para muchas alegrías ya).

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