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Kasey Keller, el amigo americano de Vallecas

Recordamos las hazañas del meta estadounidense

Por las calles de Vallecas caminó, con esa confianza que solo un cowboy sabe transmitir, un portero que disputó cuatro campeonatos del mundo. La gente le miraba con ese aire inesperado de quien sabe que está delante de todo un personaje. Kasey Keller pasó solamente dos años en el barrio obrero de Madrid, defendiendo los colores del Rayo del único modo posible, con el alma. Su recuerdo no ha caído en el olvido.

En el Mundial de Italia 90, el equipo norteamericano era un enigma. Los States llevaban cuatro décadas sin participar en un Mundial. Su último recuerdo, el de Belo Horizonte en el de Brasil 1950, con un equipo compuesto por emigrantes lusos, hispanos, británicos y caribeños, era dulce… pero la espera se había convertido casi en angustia. En la portería del conjunto americano estaba uno de los personajes más mediáticos del torneo, el italoamericano Tony Meola, un portero inolvidable por algo más que el propio fútbol. Desde el banquillo le miraba atentamente un joven que acaba de cumplir 21 años. Pensaba, quizás, que esa sería su última oportunidad para vivir un torneo de tanto prestigio y le tocaba estar a la sombra. El destino lo quiso de otra manera.

Keller comenzó a destacar muy joven, fue al Mundial 90 como suplente de Meola y tras la decepción que supuso no ir al Mundial de Estados Unidos 94, por fin pudo estrenarse en Francia 1998

Kasey Keller fue el suplente de Meola en 90 y ni siquiera fue llamado para el torneo disputado en Estados Unidos, cuatro años después. En 1998, sin embargo, quebró su particular maldición y terminó estrenándose en un Mundial, aunque los resultados no fueron los mejores. Su impacto en el futbol americano había sido inmediato y su traspaso a Europa inevitable. En 1992 abandonó los Portland Timbers y fichó por el Millwall británico donde estuvo cuatro años. De ahí le fichó Martin O´Neill para aquel memorable equipo del Leicester donde compartiría vestuario con jugadores como Robbie Savage. Keller fue fundamental en la conquista de la Copa de la Liga inglesa y el memorable campeonato de los Foxes. Se había convertido en ídolo de la afición cuando, un gol en el último minuto de la final de la Copa de la Liga del 99, quebró el hechizo. La magia de esos años empezaba a perder color y libre para firmar con cualquier club, Keller abandonó la Premier League. Su destino… Vallecas.

Foto: rayototal

Foto: rayototal

Con la camiseta del Rayo Vallecano el portero americano pasó dos temporadas en la elite del futbol español. El conjunto madrileño había sido promovido y la llegada del titular de la portería americana despertó curiosidad. Sus exhibiciones estuvieron a la altura, disputando más de medio centenar de partidos en dos años. En el primer año fue coronado incluso como el mejor futbolista norteamericano del año. En la 2000/01 fue pilar de la memorable campaña europea del “Rayito” que logró alcanzar los cuartos de final da la Copa UEFA, cuando se cruzó en el camino de aquel Alavés que terminó cayendo en una final de infarto en Dortmund contra el Liverpool. Sus memorables paradas en la liga española reactivaron el interés de los clubes británicos y al final de ese año Keller volvió a la Premier, firmando por el Tottenham.

Las buenas actuaciones de Kasey Keller en el Rayo le llevaron a fichar por uno de los equipos más importantes de la Premier League, el Tottenham

A la vez que vivía en una imponente casa victoriana, sus actuaciones le convertían en ídolo para la hinchada de White Hart Lane hasta tal punto que el americano disputó todos los partidos ligueros de forma consecutiva en dos temporadas, viajando en ese periodo a su tercer Mundial (Corea y Japón 2002), aunque terminó por ser suplente de Brad Friedel. Tras 2004, su carrera cambió radicalmente con un breve paso por el Southampton y la llegada a la liga donde más ilusión le hacía jugar, la Bundesliga –su familia es originaria de Alemania-. En territorio germano se hizo conocido por colaborar en revistas deportivas como columnista y vivir en un castillo medieval a la vez que defendía los colores del Borusia Mönchengladbach.

En 2006, alcanzó el punto alto de su carrera. A la vez que fue nombrado capitán del club –un hito para un jugador con un año en la plantilla– disputó su cuarto Mundial como titular, el único futbolista que logró disputar el torneo y que había estado previamente en la competición de 1990. Todo un todoterreno generacional. Keller demostró tener otros trucos en la manga, volviendo a la Premier antes de aterrizar de forma definitiva en la Major Soccer League, donde sorprendió a propios y extraños siendo nombrado el mejor portero del año en 2011 con 42 años. Fue el colofón perfecto a una carrera memorable que hizo parada en tres de las mayores ligas del Mundo. En las calles de Vallecas la memoria del “amigo americano” sigue viva. El excéntrico “gringo” que llegó en ese verano de tantas ilusiones y terminó por convertirse en un símbolo de ese cambio de siglo con un buen sabor vallecano.

Miguel L. Pereira

Periodista y historiador, apasionado del fútbol desde sus origenes hasta ayer por la noche. Director de @FutebolMagazine y Redactor en Kaiser. Autor de los libros 'Noites Europeias', 'Sonhos Dourados' y 'Kroos: El Maestro Invisible'.
Twitter: @Miguel_LPereira

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