Novedades

Elvir Baljic, uno de los peores fichajes de la historia del Real Madrid

Caro y desastroso

Tenía nombre y pinta de crack, uno de esos hijos mágicos de los Balcanes que a finales de los ochenta iluminaron el fútbol europeo. Terminó siendo quizás el peor fichaje de la historia del Real Madrid. Elvir Baljic es un enigma futbolístico. Llegó como uno de los más caros fichajes de la liga española y todavía hoy no se sabe realmente lo que podía hacer con un balón. Suya es la historia de un fichaje loco con final amargo.

Después de más de un año memorable del Barcelona al mando de Louis van Gaal, el Real Madrid buscaba reciclarse moviendo ficha en el mercado. Los blaugranas habían logrado un bicampeonato que amenazaba el renacimiento blanco, coronado con la conquista de la Séptima en Ámsterdam un verano antes. Estábamos en 1999 y en el banquillo del club de Concha Espina encontramos a un viejo conocido de los merengues, el galés John Benjamin Toshack, opción arriesgada donde las haya de Lorenzo Sanz.

El galés había estado en Turquía años antes y uno de los jugadores que más le dejó prendado era su opción número uno para reforzar el ataque blanco. Nacido en Sarajevo, tenía cartel de estrella emergente. Se llamaba Elvir Baljic y para muchos podía ser el nuevo Zvonomir Boban o Dragan Stojkovic, futbolistas de leyenda de la última Yugoslavia que había eliminado a España en el Italia ’90.

Foto: 20 minutos

Foto: 20 minutos

El respeto que imponía en esas fechas el fútbol balcánico hizo que la mayoría de los periodistas e hinchas subestimasen la exótica petición de Toshack, a la par que Lorenzo Sanz se movía en otra dirección para traer al club el flamante galo Nicolas Anelka del Arsenal. Al final llegaron los dos al Santiago Bernabéu pero ninguno llegó a ser lo que se esperaba. Si el problema de Anelka fue él mismo, su carácter díscolo, poco dado a la exigencia de un club centenario y con una cultura muy propia, ya con Baljic el problema fue otro. El bosnio no era, ni de lejos, tan bueno como le habían pintado. Y ni siquiera tenía demasiadas ganas de esforzarse.

Baljic fue fichado en julio de 1999 por la astronómica cifra de 3500 millones de pesetas (15,6 millones de euros), la mayor suma pagada por el club blanco (Anelka llegó días después, rompiendo el récord). En Estambul no se lo podían ni creer. El Fenerbahçe había hecho caja con la venta del siglo aunque mucho mérito tuvo el agente del jugador, que logró inflar el precio, quedándose algunas sospechas de comisiones cobradas en ambos bandos de la mesa de negociaciones.

Foto: colgadosporelfutbol.com

Foto: colgadosporelfutbol.com

Sanz le presentó a la prensa como el nuevo Rivaldo, en contestación al fichaje a última hora el año anterior del Barcelona. Si el precio ya había sido superior, la comparación con el astro brasileño, puso el techo demasiado alto para el bosnio. En un equipo donde militaban McManaman, Savio, Raul, Morientes y Anelka, el bosnio siempre iba a tener difícil coger algo de protagonismo. Para colmo, sus flojas exhibiciones a principio de temporada no fueron un buen augurio.

Después vino una grave lesión que le costó el resto de la temporada apartado de los terrenos de juego, operándose de rotura de ligamientos. Cuando volvió a estar disponible Toshack, ya se había ido y en su lugar Sanz había colocado a Vicente del Bosque. El nuevo entrenador tenía sus ideas sobre Baljic que, básicamente, se resumían a que no era lo suficientemente bueno para vestir la camiseta del Real Madrid. El Madrid no logró ganar esa Liga pero sí la Champions League, en París, y aunque el bosnio se unió a la fiesta poco tenia que ver con ese triunfo. Era una figura totalmente periférica en la plantilla.

Toshack trajo a Baljic al Real Madrid y Vicente del Bosque no le dejó permanecer en la plantilla.

Llegado Florentino Pérez ese verano –y con él, Luis Figo– el destino de Baljic, el más desastroso fichaje de la historia de la casa blanca estaba trazado. Fue prestado al Fenerbahçe, en una primera ocasión, y luego al Rayo Vallecano pero en Vallecas su paso fue todavía más lamentable y el “Rayito” terminó por devolverlo. Su llegada al club tampoco había sido inocente.

En el Rayo militaban otros dos bosnios, Bolic y Granov, amigos personales de Baljic, y el jugador prefería claramente la vida nocturna de la capital a la de Estambul así que su agente volvió a entrar en escena para forzar a Pérez a sufragar una cesión que no agradaba demasiado a ninguno de los dos clubes.

transferflops-international-elvir-baljic-253305

Baljic, que seguía siendo una estrella en su Bosnia natal, volvió de forma definitiva a Turquía donde jugó hasta el 2008 a la vez que firmaba discos como interprete musical y buscaba un acomodamiento en la federación deportiva de su país, como gestor. No hubo más noticias suyas en cuanto a los terrenos de juego se refiere.

La leyenda, en una época donde los nombres se vendían en la prensa sin que los aficionados y los propios dirigentes pudiesen confirmarlo, había superado la realidad. El bosnio distaba mucho de ser aquel crack que quisieron vender que era. Aun así, su nombre está íntimamente ligado a la historia de la liga española y del Real Madrid aunque no por los mejores motivos.

Miguel L. Pereira

Periodista y historiador, apasionado del fútbol desde sus origenes hasta ayer por la noche. Director de @FutebolMagazine y Redactor en Kaiser. Autor de los libros 'Noites Europeias', 'Sonhos Dourados' y 'Kroos: El Maestro Invisible'.
Twitter: @Miguel_LPereira

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.