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Quaresma y Cristiano, la pareja perfecta

Portugal's Quaresma and Ronaldo celebrate a goal against Saudi Arabia during their friendly match in Duesseldorf

Aunque resulte extraño, que lo es, descubrí a Quaresma antes que a Cristiano Ronaldo. Incluso todavía tardé más en ver aquél partido contra el Manchester United en el que dicen que convenció a Sir Alex Ferguson de su fichaje.

A Ricardo Quaresma lo vi por primera vez con el 20 del Barça en el verano 2003 y me conquistó. Casi alcanzando mis 13 años llegó el portugués, con su cadena de plata, pendientes, pelo engominado y haciendo unas cosas con la pelota que jamás habría imaginado. Pero el Barça que cogía Rijkaard y al que llegaba Ronaldinho como gran estrella no era el mejor sitio para el desarrollo de un extremo tan joven e individualista. Así fue, entre lesiones y asperezas con el técnico holandés la salida de Quaresma del club blaugrana se concretó a final de temporada y como moneda de cambio de Deco.

Y a Cristiano fue de casualidad. La Eurocopa 2004 fue el primer gran torneo que recuerdo seguir de verdad, fijándome en todos los jugadores y viendo el mayor número de partidos que podía. El último partido de la fase de grupos entre Portugal y España lo vi en TVE que cuando conecté estaba retransmitiendo el calentamiento de ambos equipos. La cámara enfocó a un jugador de Portugal, delgado, alto, mechas rubias, esparadrapo en las orejas y el dorsal 17 en el pantalón. Cogió el balón y, como hace ahora, se fue él solo a hacer malabarismos. Y a partir de ahí a googlear como si me fuera la vida en ello: el partido contra el Manchester en  Lisboa, el debut contra el Bolton, el primer gol al Portsmouth, el debut contra Stuttgart en Champions, etc.

Evidentemente fue menos costoso seguir la Premier que la Zon Sagres. Además, el crecimiento de Cristiano Ronaldo repercutía más internacionalmente que los partidos de Quaresma a pesar de que, y esto es opinión personal, el Quaresma del Oporto fue mejor y más determinante que el Ronaldo de los dos primeros años del Manchester.

En 2008, Quaresma abandonó el Oporto para fichar por el Inter de Milan. Parecía que por fin se daba el salto de calidad que debió dar en 2003 y mostrar todo lo que ofreció en Portugal. Pero no cuajó en la Serie A, ni tampoco en su cesión al Chelsea. Luego recaló en un Besiktas dirigido por Schuster y acompañado por Guti para acabar el verano anterior en el Al-Ahly, anunciando una posible retirada millonaria. El pasado enero, el club que le dio la confianza llamó a su puerta para rescatarlo de la ‘retirada’ y de paso, buscar la manera de ser convocado con su selección para Brasil 2014. Desde el mercado de invierno, Quaresma ha enchufado a un Oporto que estaba de capa caída dando sus dos caras: tarjetas rojas, enfrentamientos con rivales, pero también golazos, asistencias y ganas, muchas ganas de jugar.

En Brasil quiere jugar con su pareja de baile perfecta, Cristiano. Posiblemente, por estilo de juego, Quaresma sea el futbolista más parecido a su compatriota. Precisamente es el estilo de cada uno el que ha llevado a ganar dos balones de oro al madridista y ‘casi’ nada al jugador del Oporto. Mientras Cristiano dejaba de lado el juego estético y dedicado a la galería, Quaresma siguió siendo Quaresma, para lo bueno y para lo malo. Pero si Cristiano baila con su pareja perfecta pueden salir cosas como el partido del Emirates ante Brasil.

El año de Nani y viendo a Varela como un buen revulsivo, sería importante llevar a Quaresma al Mundial. Porque todos tenemos el sueño de disputar un Campeonato del Mundo y no estaría bien quedarse sin el futbolista con el mejor golpeo de exterior de la actualidad, ¿no?


Carlos Bravo

Twitter @carlosssb

Redacción Kaiser

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