Novedades

James McClean, el peso de la amapola

Historia del jugador del Wigan

Ante el aluvión de críticas que recibía, James McClean dio un paso al frente y explicó por qué no llevó la clásica poppy (amapola) en su camiseta. Algunos lo podrían tildar de osadía e imprudencia, pero la verdad es que McClean dio una clase de cómo explicar su situación y de dar unos porqués ante una situación incómoda e inmerecida.

Foto: www.dailystar.co.uk

Foto: www.dailystar.co.uk

La amapola es mucho más que un color rojo intenso que recuerda a algo, es mucho más que una flor. Imagino que algo así diría cualquier inglés al que se le pregunte qué es para él una amapola. Y es que detrás de esta flor que tiñó de rojo los desolados campos de Flandes en Bélgica se encuentra un símbolo, un gesto. En honor a los caídos en la Primera Guerra Mundial, la amapola, conocida en las islas como “poppy”, se ha convertido en la imagen del “Remembrance Day”. Un día en el que la Premier League, los clubes y sus jugadores (en el ámbito futbolístico, pues abarca cualquier contexto británico) muestran con orgullo una amapola en sus camisetas en honor a todos esos caídos (junto a los veteranos de guerra).

Y es que cuando llega el momento de rendir el minuto de homenaje a todos estos caídos, Inglaterra muestra un silencio sepulcral, sobrecogedor y casi indefinible. Los estadios llenos de aficionados, y de fondo el vacío, el paso del tiempo sin más sonido que el silencio. Y es que si en algunos momentos se puede oír el silencio, en Inglaterra los minutos en tributo a estas cosas suelen ser una clara representación. Y con el silencio de fondo, y un estadio junto al unísono, James McClean vio como su paz se rompía en Bolton por no llevar en su camiseta la amapola.

Foto: http://www.irishtimes.com/

Foto: http://www.irishtimes.com/

James McClean es originario del Norte de Irlanda (Derry), hecho que hay que conocer teniendo en cuenta que juega con la selección de EIRE (República de Irlanda). Bajo la barba que ha dejado atrás la cara de un niño que prometía comerse el mundo en las islas – aunque aún tenga 25 años -, se ha dado paso a un conflicto donde se intenta buscar un culpable que lo único que ha pretendido es dar explicaciones a cambio de amenazas, insultos e improperios que perjudican su imagen. Y es que en el partido que enfrentó al Wigan Athletic ante el Bolton Wanderers el pasado 7 de noviembre, McClean declinó llevar la “poppy” en su camiseta, teniendo en cuenta todo lo que ello conllevaba. En el partido, cada balón que tocó supuso una gran cantidad de silbidos y abucheos. La presión que conlleva no llevar la amapola en la camiseta ha hecho que McClean sea el punto fijo de cualquier crítica. Sin apenas darle tiempo para que explicara su postura, los comentarios, las hipótesis y los juicios, todo ello comenzó a caer sobre él de forma negativa (se le llegó a desear la muerte, recibió amenazas…). Esto hizo que el norirlandés diera un paso al frente y se explicara.

En el partido que disputó James McClean el 7 de noviembre ante el Bolton, los aficionados del estadio le pitaron en cada acción que aparecía debido a no llevar en su camiseta la amapola.

Tras ver la repercusión de lo ocurrido, James McClean mandó una carta al presidente de su club, Dave Whelan, donde comenzaba diciéndole que quería explicarle las cosas antes de verse cara a cara. Y es que, tras esto, rápidamente McClean decía  que tenía un gran respeto por todos aquellos caídos durante la Primera Guerra Mundial (y también se refiere a la Segunda). Utilizando bien sus palabras, abogando a la comprensión del presidente y de los aficionados, McClean, una vez mostrado el respeto por los caídos, dice que la amapola es un símbolo que se utiliza también para recordar a los soldados que fueron víctimas de otros conflictos posteriores a 1945. Ahí, como dice él, comienza el problema.

poppy_1512923c

En 1972, Irlanda del Norte estaba en el punto álgido de un conflicto interno entre ciudadanos del mismo lugar que luchaban por distintas causas, entonces ocurrió uno de los días más oscuros de la historia de Irlanda en Derry debido al conflicto que había en este lugar entre los unionistas (protestantes a favor de perseverar la unión con el Reino Unido, que eran mayoría) y los republicanos (generalmente católicos que eran partidarios de la independencia o de la integración de la provincia de la República de Irlanda). Debido a estos conflictos entre ambos bandos y todo lo que ello había supuesto con un gran número de encarcelamientos de gente republicana, el 30 de enero de 1972, conocido como Bloody Sunday, un buen número de republicanos se echaron a la calle para manifestarse, queriendo reivindicar los derechos civiles de todas aquellas personas que habían sido encarceladas por pertenecer a la IRA (Ejército de la República de Irlanda), sin tan siquiera realizarles un juicio. Es por esto que en esta manifestación, tras algunos disturbios, el ejército británico – del bando protestante – comenzó a responder con disparos. Esto supuso la muerte de un total de 13 personas y 30 heridos.

El Bloody Sunday es el motivo por el cual James McClean no lleva la amapola, debido al conflicto de los norirlandeses con el ejército británico.

Es por este conflicto que a James McClean le parece más una falta de respeto hacia su pueblo, hacia su gente, llevar el poppy como dice en su carta. Debido a que la amapola conmemora a los soldados que fueron víctimas de otros conflictos más allá de 1945, para McClean no es lícito llevarla. Es por eso que afirma que si sólo rindiera tributo este símbolo para los caídos en la Primera y Segunda Guerra Mundial, la llevaría sin ningún problema. Por este motivo, McClean dice que él no es ninguna de las cosas que se han dicho sobre él en el pasado, que él lo único que quiere es que se llegue a vivir en un lugar de forma pacífica donde no haya guerras. Recalcando que está orgulloso de donde viene, McClean pide al presidente del Wigan Athletic comprensión pese a no poder estar de acuerdo con sus sentimientos.

James McClean, que ha pasado de ser un jugador prometedor a ahogar sus penas en Championship (competición dura, pero en la cual no se esperaba que fuera a jugar tan pronto), ha sido protagonista antes por este problema que por su fútbol. Y es que no hay que olvidar que los jugadores también tienen sentimientos, ideas y un pensamiento. James McClean ha demostrado que detrás de un gesto honorífico se encuentra otra parte que disiente, o al menos se ve perjudicada una vez al año por la amapola. Y es que la flor ha pasado de ser un símbolo a ser una exigencia. Ante la negativa de llevarla se piden explicaciones y se juzga sin esperar una explicación. McClean ofreció al presidente y los aficionados la suya, la que posiblemente darían todos los norirlandeses con esa idea inculcada desde pequeños. Ha demostrado que por encima de un gesto está la persona y sus ideas, y que ante la intolerancia de la gente solo se puede responder con más respeto y coherencia. El peso de la amapola es grande, habrá que ver cuánto le pesará a James McClean su gesto en el futuro.

Héctor Pérez

Twitter: @Hector_PerezP

Latest posts by Héctor Pérez (see all)

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.