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Marcell Jansen, el jugador que se retiró por amor a su equipo

El jugador alemán ha decidido retirarse si no juega con el Hamburgo

El romanticismo ha desaparecido del fútbol. Bueno, del deporte en general. Las famosas ‘kiss cam’ son las únicas vías para apreciar algo de afecto en los juegos de equipo. Esos tortolitos dándose ese beso encuadrado en todas las pantallas del recinto: ¡qué bonito! En la hierba, sin embargo, ya no hay amor. Gerrard, Lampard y Casillas han decidido ampliar sus leyendas en otros lados defendiendo otros colores, con retos menores, sin la presión que les ha acompañado tantos años. Totti es la última esperanza, el último romántico.

Foto: www.lopezdoriga.com


El italiano se ha quedado solo tras la inesperada retirada de Marcell Jansen. Este le da sopas a todos, menos a Totti claro. El alemán ha querido ser fiel a lo que sentía. El Hamburgo, al que llegó en 2008, le ha calado hondo. El conjunto ‘rothosen’ le ha llegado tan adentro que tras enterarse de que el Hamburgo no le iba a renovar el contrato, ha decidido retirarse del fútbol con 29 años.

Recientemente se ha descubierto que si al cabo de cuatro meses algo te sigue gustando es que es amor. Jansen ha durado siete años en el dinosaurio de la Bundesliga, lo suyo era amor del bueno. Sin ser canterano –jugó en el Borussia Mönchengladbach y en el Bayern– se enamoró del Hamburgo, de la ciudad y de todo. Amor de madre no, amor de Jansen.

Marcell Jansen llevaba siete años en el club, tras pasar previamente por el Borussia Mönchengladbach y el Bayern de Múnich.

No es un jugador al uso. Jansen era lateral izquierdo pero llevaba el 7, mide más de 190 cm y era goleador. Triunfó en el Hamburgo y se convirtió en un pilar básico. Partiendo desde el lateral pasó a ser interior e incluso delantero ocasional. La testiculina que sale al defender una novia centenaria, la locura por unos colores le llevaron a ser uno de los jugadores más reconocibles de Alemania de Low. Hasta que llegó el verano, y con él el desamor.

No era Jansen, tampoco el Hamburgo. Son cosas del amor. La relación se enfría, sigue habiendo cariño pero las caricias son frías. El alemán pasó a ser traslúcido para Josef Zinnbauer, ya extécnico del club hamburgués. Aquello no iba a durar mucho. De hecho, tenía fecha de caducidad: el 30 de junio de 2015.

“Estoy bien físicamente y tengo ofertas. Podía probar como agente libre y firmar con otro equipo pero no quiero, prefiero renunciar al dinero”.

Jansen se había ido de casa. El Hamburgo, lejos de sufrir por la partida del alemán, siguió haciendo su vida. El lateral zurdo esperaba una llamada, un Whatsapp, una carta certificada pero nada ocurrió. Jansen miraba el móvil continuamente pero solamente tenía mensajes de grupos muy pesados. Ni rastro de su amado Hamburgo. Al poco tiempo el club ya estaba con otro.
Pero Jansen no es como los demás. No quiso rehacer su vida, no quiso buscar a otra alma gemela porque sabía que no la encontraría y que de hacerlo haría daño a la otra parte. Marcell Jansen quería al Hamburgo y a nadie más: si no podía ser con él no volvería vestirse de corto. “Estoy bien físicamente y tengo ofertas. Podía probar como agente libre y firmar con otro equipo pero no quiero, prefiero renunciar al dinero”, reconoció Jansen el diario ‘Bild’.

El último romántico del fútbol decidió retirarse en plena madurez futbolística antes de manchar su piel con una camiseta que no consideraría nunca como suya: “En los últimos años he estado muy ligado al Hamburgo. Pienso vivir en la ciudad y querré toda mi vida a este club. No quiero ir a otro equipo. No quiero mentir a los aficionados o decepcionarlos. Simplemente no puedo besar otros escudos”.

Héctor Farrés

Me tropiezo con historias peculiares que piden a gritos ser contadas. Vi a Coutinho de periquito. Pertenezco a la "Meravellosa Minoria". También colaboro en VAVEL. Twitter: @hectorfg35

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