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Helenio Herrera y José Mourinho. Discutidos e indiscutibles

Relacionamos a dos de los más carismáticos entrenadores de la historia

MOU HERRERA

La dimensión de ciertas figuras del fútbol se asienta, a partes iguales, sobre una herencia material y sobre otra, próxima a la leyenda y al mito, intangible. La primera, aval irrefutable, hace referencia al peso de los títulos y los resultados; mientras que la segunda, propia de una especie de fetichismo, se refiere al carisma, el liderazgo y las pasiones encontradas.

Ambas, en debatible proporción, son inherentes a Helenio Herrera y José Mourinho, personajes de extremos que concentran, en distinto tiempo, las aristas del entrenador y el personaje; conectados, portugués y argentino, en una suerte de sucesión escrita, casi mística, que confluye, aunque no del todo, en el calcio.

Si bien Italia y el Inter son, por diferentes motivos, el punto donde convergen las personalidades de Herrera y Mourinho, sus caracteres de ganador incondicional se han forjado de una forma similar. ‘H.H.’, –fallecido en 1997– fue un jugador de perfil bajo que, retirado a los 25 años, hizo carrera en equipos medianos de Marruecos, primero, y de Francia, después. ‘Mou’, por su parte, nunca se dedicó al fútbol profesionalmente y, como su homólogo argentino, su figura se ha hecho grande desde el banquillo.

El portugués José Mourinho llegó a conseguir ese viejo anhelo de Helenio Herrera, entrenar en el Real Madrid.

En ambos, además, se reconocen ligeros matices de resentimiento y animadversión. Helenio Herrera, aunque siempre lo quiso, nunca llegó a entrenar al Real Madrid, lo que lo convirtió en su gran antagonista en el inicio de la segunda mitad del siglo XX, privándole, en duelo directo, de dos Ligas –las dos con el Barcelona, en 1959 y 1960– y una Copa de Europa –con el Inter, en 1964–. Despechado, como quien ama sin poder amar, Mourinho, que declaró un sentimiento eterno al Barcelona en la celebración de una Liga, abandonó el club con la marcha de Louis Van Gaal, en el año 2000 –después de cuatro años como ayudante del técnico holandes y, anteriormente, de Sir Bobby Robson–, y regresó, ya confirmado como un referente mundial, como un rival implacable, un pétreo adversario que frenó la mejor época en la historia del club azulgrana con una victoria en semifinales de la ‘Champions’, con el Inter de Milán, y con una Copa del Rey y una Liga, con el Real Madrid. José Mourinho fue el encargado de devolver a Inter y Madrid el crédito perdido y Helenio Herrera, con un nombre labrado en España, hizo lo propio con un Internazionale que soñaba con hacerse grande.

Helenio Herrera

Entrenador y personaje

Sus resultados, argumento en principio irrebatible, son infravalorados, sin embargo, por la supuesta etiqueta de un fútbol rácano y ultradefensivo. El catenaccio, en ese sentido, une también a ambos entrenadores, aunque Helenio Herrera lo empleara después de Nereo Rocco, que lo hizo popular dirigiendo al Milan; y Mourinho, acusado de un planteamiento excesivamente contemplativo, entrenara a un Madrid que firmó 121 goles en una temporada, en 2012, y a un Chelsea que batió récords de victorias entre 2004 y 2007 en la Premier. La disciplina, el rigor táctico e incluso los goles son rechazados por quienes, en su extremo, subliman el juego por encima del fin último del fútbol.

Tanto Helenio Herrera como José Mourinho han sido infravalorados por muchos y acusados injustamente de ser entrenadores defensivos

Sandro Mazzola, delantero del gran Inter de Milán entrenado por ‘H.H.’, al ser preguntado por Helenio, recordó que éste solía decir que primero entrenaba la cabeza y luego las piernas. “Si el jugador que me marcaba era muy fuerte me decía que era blando, y si era mediocre me decía que era muy bueno”, dijo Mazzola en una entrevista en 2010. El arte de convertir a los buenos jugadores en estrellas y en buenos jugadores a los futbolistas mediocres. Así se alcanza, con ciertas reservas, una Liga de Campeones con Derlei, McCarthy y Jankauskas, entre otros, como delanteros de tu equipo.

Sirva el Oporto de José Mourinho como ejemplo para contextualizar un carácter que, en ambos casos es, no obstante, altivo, arrogante y pasional. Cuando el portugués aterrizó en Londres, fichado por el Chelsea, se declaró como “un tipo especial” porque, dijo, venía de conquistar prácticamente todos los títulos que había disputado en Portugal, incluidas la UEFA y la Champions. Un razonamiento indiscutible que, en otros términos, también empleó Helenio Herrera cuando llegó a Milán, recordando sus números con el Barcelona, que eran de récord en puntuación y en goles marcados y encajados: “Algunos lo discuten, pero hay cosas que no admiten discusión”. La duplicidad de un discurso soberbio que, pasado medio siglo, provoca las mismas reacciones y se combina con idénticos resultados. Una herencia tan discutida como indiscutible.

2 Comments en Helenio Herrera y José Mourinho. Discutidos e indiscutibles

  1. Vaya dos personajes! Gran artículo

  2. Cuando Mourinho llegó al Inter le pidió a la esposa de Helenio Herrera los apuntes del argentino, qué bueno!! Dos grandes personajes para la historia del fútbol

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