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Grandes casos de futbolistas que fueron porteros por un día

Repaso de algunos de los casos más recordados del fútbol

Hace casi cuarenta años el concepto del fútbol pegó un fuerte cambio de timón. Ese volantazo hacia la modernidad irrumpió en Holanda de la mano de Rinus Michels, que dirigió fantásticamente al Ajax y a la selección nacional. Su innovación -tildada posteriormente de fútbol total- se basó, entre otros principios, en la ausencia de roles fijos de los jugadores en el campo, pudiendo adoptar y desempeñar varias posiciones en el campo durante un mismo partido.

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En los años noventa, Johan Cruyff, que vivió como futbolista aquella revolución táctica, la implantó en el Dream Team y terminó por no extrañar ver a Lineker de extremo izquierdo, a Eusebio, genial centrocampista, de lateral derecho e incluso a un portero, Carles Busquets, que era mejor con los pies que con las manos. Cruyff también empleó, en situaciones desesperadas, a Alexanco, recio central, como delantero centro. Algo similar a lo que hace Piqué, casi por inercia en las contadas ocasiones que el Barça va por detrás en el marcador.

Esta versatilidad en el fútbol fue creando jugadores tan exageradamente comodines que a veces cuesta hacerles un sitio de titulares, como Cesc o De Marcos. A este último, sobre todo durante la etapa de Bielsa, no era extraño verlo pasar de lateral izquierdo a extremo derecho pasando por el medio del campo. También hubo jugadores de campo como Luis Enrique a los que sólo nos faltó verlos bajo palos, una quimera que se ha hecho realidad en infinidad de casos por expulsión o lesión del portero y la imposibilidad de realizar más cambios.

Uno de los casos más lejanos de nuestra Liga fue Míchel en el Bernabéu ante el Tenerife en la campaña 1991/92 (la primera de las dos ligas de Tenerife), pero en este caso en la primera vuelta. En el minuto 89, al bigoleador de aquella noche le tocó ponerse los guantes durante el último minuto tras la expulsión del excéntrico Buyo. Ya en el nuevo milenio, Aimar debutaba en la Liga española marcando un penalty a Jarni, ocasional portero de la U.D. Las Palmas tras la expulsión del meta Nacho González, aquel que marcaba penaltis, por cierto. En esa temporada, la 2000/01, también ‘el abuelo’ Donato tuvo que ponerse bajo palos en el Tartiere y aguantar casi diez minutos con éxito las embestidas de un Oviedo que perdía 2-3.

En el minuto 89, al bigoleador Míchel le tocó ponerse los guantes durante el último minuto tras la expulsión del excéntrico Buyo.

Mientras estas anomalías suceden esporádicamente, los entrenadores prueban y prueban a diario con jugadores fuera de su hábitat natural para frenar al rival y los resultados casi nunca son los esperados. Mourinho probó a Pepe en el centro del campo, igual que hizo Ancelotti con Ramos ante el Barça o Bielsa con Toquero, al que llegó a ubicar hasta de lateral derecho.

Farinós, que apenas sobrepasa el 1’70 m., logró ser portero del Inter por un día y nada menos que contra su Valencia en la vuelta de los cuartos de final de la UEFA. El valenciano tildó la anécdota de ‘marrón’ porque el encargado de suplir a Toldo iba a ser Di Biagio, pero se escaqueó. Por nuestra Liga siguieron enfundándose la camiseta de portero Torricelli y Pareja en el Espanyol sustituyendo a Lemmens y Kameni, respectivamente; Óscar Sánchez y Medunjanin en el Valladolid o Melli en el Betis.

Mención especial tiene Aranzubía, que ha tenido la mala suerte de que en dos de las cuatro expulsiones de su vida estaban hechos los tres cambios. De esta manera la papeleta le tocó a Bergantiños la 2012/13, que tuvo que estar 20 minutos como guardameta y del que no tuvo piedad Barkero, y a Juan Rodríguez contra el Barça en la 2008/09 encajando un penalty de Eto’o. El mismo delantero camerunés sabía qué era defender la portería de su equipo, ya que tuvo el honor de hacerlo en San Mamés con el Mallorca.

Y es que siempre se ha dicho que los delanteros serían buenos porteros y viceversa porque para hacer su trabajo han de entender el del rival. El máximo ejemplo de esta curiosa relación fue el portero mexicano Jorge Campos, que indistintamente jugaba en las dos posiciones para no perder ninguna habilidad. Quién sabe si también se perdieron dos buenos porteros argentinos en Hernán Crespo, que se quitó el mono con el Parma y Rodrigo Palacio, que con una brutal intervención clasificó al Inter para la siguiente ronda de Copa ante el Hellas Verona.

La lista es interminable: Felipe Melo (¡que paró un penalty!), Terry, Chevantón, O’Shea, José Enrique, Trotta, Ferdinand, Demichelis… Pero los dos últimos protagonistas de esta lista tan curiosa han sido Rangel, el chico para todo del Swansea y Arbeloa, que se enfundó fugazmente los guantes tras la lesión de Valdés en Sudáfrica. Para desgracia de él y del seleccionador africano, España se saltó las normas, pudo hacer un cambio más y salió Reina. Eso sí, lo que nadie ha superado ha sido la internada por la banda de Molina, guardameta español que hizo su debut con la Selección como jugador de campo. Por exigencias de guión, por supuesto.

Por Ramontxu Perez

Redacción Kaiser

La revista digital Kaiser Football está compuesta por periodistas apasionados por el fútbol. Tratamos de acercar la mejor información con los mejores colaboradores.

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