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Clericus Cup, el fútbol se adentra en la Santa Sede

El Vaticano también cae en las redes del fútbol

Como sentenciaba el periodista y escritor Manuel Vázquez Montalbán: “El fútbol es la religión del siglo XXI”. No hay duda de que el fútbol logra impulsarse cada vez más en el tiempo hasta el punto de que hoy en día es un claro referente en la sociedad. Lo es también en el Vaticano, ciudad-estado enclavada en Roma, que con el Centro Sportivo Italiano (CSI) como organizador, cuenta con un torneo futbolístico anual denominado Clericus Cup.

La Clericus Cup es un campeonato anual que integra a distintas universidades eclesiásticas, formando la competición en su gran mayoría con la participación de sacerdotes y seminaristas. El objetivo que contempla el CSI es acercar por completo el deporte, concretamente el fútbol, al mundo eclesiástico. Se trata de una organización sin ánimo de lucro reconocida por el Comité Olímpico Nacional Italiano (CONI), que aboga por establecer una conexión entre el deporte y una serie de valores como la educación, el compromiso, el crecimiento o la reunión social.

Las particularidades del Estado de la Ciudad del Vaticano guardan una relación estrecha con ser el país más pequeño del mundo. Esto supone que en dicho enclave se encuentre el territorio independiente con mayor urbanización del mundo. Como datos interesantes cabe destacar que es el único país que reconoce al latín como lengua oficial. Además de la suprema relevancia de albergar la Santa Sede, la Basílica y la Plaza de San Pedro suponen un buen porcentaje de su superficie.

El Vaticano tiene su propia selección de fútbol, formada por integrantes de la Guardia Suiza y miembros de museos y del Consejo Papal.

El Vaticano cuenta con una selección de fútbol propia, formada por integrantes de la Guarda Suiza, museos y miembros del Consejo Papal. Es junto a las Islas Marshall y Nauru (ubicadas en Micronesia, región del Océano Pacífico) una nación soberana no afiliada a la FIFA ni a la NF-Board, asociación esta última que engloba equipos amateurs comunales y provinciales. Como selección de fútbol, el Vaticano ha disputado dos encuentros amistosos frente a San Marino (1994) y Mónaco (2002). En ambos choques el resultado fue de empate a cero.

A su vez, el Vaticano ha contado con torneos internos donde diferentes órganos de administración de la ciudad dirimía la competición regular propia. Su Secretario de Estado, Tarcisio Bertone, planteó la posibilidad de que dicha selección compitiera a nivel internacional. Hasta la fecha, se ha encontrado con la negativa de la FIFA, razón por la cual se tuvo en cuenta a la Clericus Cup como ‘vía de escape’. Un torneo que comenzó a organizarse en 2007 y que en el presente año contempla su novena edición. Por el momento, en su palmarés el ‘rey’ es el equipo Redemptoris Mater, vencedor de la competición hasta en tres ocasiones que, sin embargo, no consigue levantar la copa desde 2010.

Formato de la Clericus Cup

La Clericus Cup consta de una primera fase con cuatro grupos, formados por cuatro equipos cada uno, que disputan una única jornada entre sí. Los dos primeros clasificados acceden a cuartos de final. La semana siguiente quedaría por resolver las dos semifinales del torneo y como colofón se disputa la gran final -y el duelo por el tercer y cuarto puesto-, este año con fecha prevista para el 23 de mayo.

De los 382 jugadores inscritos en la novena edición de la Clericus Cup, se puede resaltar que los cinco continentes están representados, ascendiendo la cifra hasta 67 los países representados en el Vaticano.

Phil Mulryne, una curiosa historia

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Pero esta no es la única vinculación entre la Santa Sede y el fútbol. Existe el peculiar caso del exfutbolista norirlandés Phil Mulryne, quien después de retirarse del fútbol profesional y habiendo pasado en equipos como el Manchester United y Norwich, descubrió su vocación al sacerdocio.

Phil Mulryne es un exjugador del Manchester United que compartió vestuario con David Beckham o Paul Scholes y que ha disputado la Clericus Cup

Futbolista polémico y con la etiqueta de indisciplinado, Phil Mulryne se formó en las categorías inferiores del Manchester United, coincidiendo con estrellas de la talla de David Beckham, Paul Scholes, Nicky Butt, Andy Cole y Ole Gunnar Solskjaer. Precisamente, la competencia con estos jugadores provocó la ausencia de Mulryne en los onces alineados por Ferguson.

Ante tal falta de oportunidades en un grande, el norirlandés tuvo que recalar en el Norwich, donde completó más de 160 apariciones logrando 18 goles con los canaries. Tras abandonar el fútbol en 2008 -debido a las continuas lesiones-, Mulryne participó en diversas actividades solidarias y caritativas hasta convertirse en seminarista por el Pontificio Colegio Irlandés de Roma.

Por Mikel Hernández

Twitter @siklerno

Redacción Kaiser

La revista digital Kaiser Football está compuesta por periodistas apasionados por el fútbol. Tratamos de acercar la mejor información con los mejores colaboradores.

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